domingo, 6 de noviembre de 2016

LA PROMESA


Tenías alrededor de 2 años…acabábamos de salir de la consulta de un médico…ante mí se desplegaba tu autismo…eran muchos los signos…pero aún todo era desconcertante y sobretodo no tenía nombre…el doctor no tuvo la valentía de hacer un diagnóstico claro…aunque era evidente…supongo que consideraba que era muy pronto para expresar sus sospechas…pero él sabía…

Antes de salir de su consulta me miró a los ojos y me dijo estas palabras: “cuida mucho a tu pequeño…dale mucho amor…”

No fueron palabras sueltas ni al azar…sabía lo que decía y por qué lo decía…le dije que sí…tratando de leer lo que sus ojos y sus palabras me querían decir…lo que en el fondo de mí ya sabía…lo que ni él ni yo nos atrevimos a nombrar en esa mañana algo fría…

Sali del consultorio contigo de la mano…con la mente confusa…y el corazón desasosegado…sintiendo el peso de la incertidumbre aplastándome…caminamos un ratito por el parque…sintiendo el pasto húmedo a nuestros pies…tratando de no pensar en nada…en eso te recostaste en la hierba y yo me recosté a tu lado, acariciando tu pelo, tu cuerpito tibio…mirándote largo rato tratando de comprender todo lo que estaba sucediendo…y mientras miraba como jugabas con las hojitas secas de pronto en mi cabeza se agolparon las palabras…mientras sentía una opresión en el pecho…te hice esta promesa en silencio, sin dejar de abrazarte:  “te prometo que nunca te voy a abandonar…siempre estaré aquí para ti…siempre te cuidaré…te ayudaré a salir adelante...estaremos juntos…haciéndole frente a todo…sea lo que sea…te amo…”

Te abracé…mientras seguías ensimismado jugando en el pasto húmedo…después te tomé de la mano y regresamos a casa…

Cuando de pronto los días se tornan grises…cuando todo se me hace muy cuesta arriba…cuando siento que no te entiendo…o que tú no me comprendes…cuando todo se hace insoportable y de pronto siento la necesidad de salir corriendo a buscar un poco de paz…cuando me desespero porque tú te desesperas…cuando siento que todo es demasiado…respiro hondo y te miro…tan solo te miro y vuelvo a aquella mañana en el parque…y a la promesa que te hice…y vuelvo a tener paz…

Siempre estaré contigo…para siempre…caminaremos juntos, Caetano…







domingo, 29 de mayo de 2016

NADA ES CASUALIDAD


Creo que nada es casual.  En estos ocho años transitando por el Mundo de Caetano he llegado a ese convencimiento.  La vida no es una serie de hechos aleatorios, no suceden las cosas porque sí…creo que nacemos destinados a algo…destinados a cumplir un papel en esta vida…y entonces la vida es una sucesión de hechos que nos van preparando para cumplir nuestra misión especial en este mundo…

Había olvidado muchas cosas de mi infancia…pero hace unos días me acordé de algo muy particular…yo era una niña muy solitaria…mis momentos favoritos eran cuando estaba sola…me gustaba mucho jugar con mis muñecas…pero no jugaba a hacerles comidita, sino que jugaba a ser su profesora…dibujaba cosas en mi pequeña pizarra…y les enseñaba a mis muñecas…y así se pasaban las horas…me encantaba ese juego…

Estando ya en la universidad y sin tener las cosas muy claras en cuanto a lo que quería ser en la vida, descubrí que me gustaba mucho escribir…no sólo mi diario personal, sino cuentos…tuve una etapa hermosa en la que siendo alumna de un taller de literatura escribí muchas historias...fue una linda etapa…y eso se combinó con el amor a las letras y a las artes…a los libros…a la literatura…a las películas…aunque nunca ejercí mi carrera que era Periodismo creo que todo lo que aprendí en mi vida universitaria me preparó para poder tener la mente abierta, la sensibilidad y el entendimiento necesarios para dedicarme a criar a Caetano y a entender el trastorno del autismo…si no hubiera aprendido a narrar historias, no habría sido posible escribir el blog de Caetano…no podría ser lo que soy ahora…la cronista de sus historias…historias que ayudan a muchas madres y familias con niños dentro del Espectro del Autismo…

Volviendo a mi juego de ser profesora…la vida se encargó de que se convirtiera en realidad…tuve una hija, mi hermosa Nicole…me divorcié y tuve que ponerme a trabajar inmediatamente…pero como dije antes no ejercí mi carrera…aunque se me presentaron oportunidades, no las tomé…después de muchos periplos terminé dedicándome a ser profesora de inglés…ser profesora me dio disciplina, método, orden. constancia, paciencia, perseverancia…aprendí a enseñar las cosas con claridad…a establecer objetivos de trabajo…a adaptar contenidos…y tantas cosas más…y me di cuenta de que podía hacerlo bien y que me gustaba enseñar y aprender…pero ni me imaginaba lo que iba a pasar unos años después…

Cuando nacen Almudena y Caetano decidí abandonar mi trabajo de profesora para dedicarme a criarlos…pero cuando descubrimos el trastorno de Cai comenzó una nueva etapa en mi vida…tenía que comprender y aprender todo sobre el autismo…y sobretodo aprender cómo ayudar a Cai, como enseñarle…y me convertí en la madre-profesora que ahora soy…soy la profesora de Caetano…porque la vida me lo tenía reservado…esa es mi misión en esta vida…no sólo ser la cronista de su vida e historias…sino la que le va a enseñar el mundo y a transmitirle conocimientos…me encanta entrar a las librerías y ver todo lo que hay…libros de enseñanza, rompecabezas, materiales de trabajo…puedo pasar en estos sitios mucho rato viéndolo todo…imaginando cómo puedo usar todo esto con Caetano…me gusta plantearme programas y objetivos semanales…y trabajarlos después con él…enseñarle a escribir, dibujar, colorear…enseñarle palabras, figuras…y tantas cosas más…a veces cuando las cosas no van bien…cuando siento que no avanzamos me frustro…pero luego replanteo mis objetivos, mi metodología…me doy cuenta de los errores y vuelvo a intentarlo de otra manera…siempre buscando nuevas rutas y formas para que siga aprendiendo…hay noches en que los problemas de su enseñanza no me dejan dormir…no cuento ovejas para conciliar el sueño…me duermo luego de mucho rato…pensando en nuevas ideas para aplicar a la hora de trabajar con Caetano…

No es fácil…a veces Cai me puede hacer las cosas muy complicadas…a veces todo parece muy cuesta arriba…pero recuerdo que él cuenta conmigo…recuerdo que yo le prometí que iba a enseñarle a leer y escribir…y que ese es el camino…puede ser un camino lleno de baches y obstáculos a veces…un camino escarpado y sinuoso…definitivamente no es una carretera recta y asfaltada…nadie dijo que iba a ser fácil…pero cada vez que Cai aprende algo nuevo, me siento tan orgullosa de él y tan feliz por sus logros…eso me llena de energías para seguir…


Finalmente entiendo ahora, a mis cuarenta y siete años…después de tantas cosas vividas…que todo lo que me ha sucedido hasta ahora me ha servido de aprendizaje…creo que un poder superior así lo decidió…la vida me preparó para ser la compañera de Caetano…madre, profesora, compañera de ruta…y estoy feliz y agradecida por tener el honor de haber sido escogida para esta misión tan hermosa y especial…sigo aprendiendo…Cai me sigue enseñando nuevas cosas cada día…y Caetano también sigue aprendiendo…los dos seguimos avanzando…

domingo, 15 de mayo de 2016

LA IRA


Comenzó de a pocos…los cambios fueron al  principio muy sutiles en Caetano…Era fines del 2013, y Cai había comenzado en un nuevo centro para niños con autismo…paralelamente a este hecho, su comportamiento empezó a cambiar…como él no hablaba absolutamente nada, era imposible saber si el cambio se debía a algo que había visto en ese centro, o tal vez algo que le había pasado allí…el hecho es que su conducta empezó a cambiar…

Le habíamos quitado los pañales…todavía no controlaba esfínteres…pero estaba en proceso…y suponíamos que en el centro estaban apoyándonos en nuestros esfuerzos…pero empezaron a suceder cosas extrañas…lo primero fue ver que la limonada de su lonchera regresaba intacta a casa…no le daban nada de beber en el centro…y estábamos en pleno verano…por otro lado, un día Cai regresó con un pañal puesto…supuestamente no debían ponerle pañal allí, pues lo estaba dejando…pero le habían puesto uno, y al parecer se habían olvidado de quitárselo, pues el pañal estaba cargadísimo de orina…

Empecé a sentir una creciente desconfianza hacia todo lo que estaba pasando…

Después comenzaron los llantos…cada vez que Cai tenía un accidente con la pila o caca en casa corría a un rincón del cuarto, empezaba a jalarse las orejas, y rompía a llorar desconsolado…

Siguiendo mis instintos, decidí sacar a Cai del centro, y así lo hicimos Eduardo y yo…

Pero los cambios en la conducta de Cai siguieron…sin saberlo estábamos a punto de atravesar una de las etapas más difíciles en cuanto a la crianza de Cai…

Caetano empezó a tener rabietas…eran fuertes y prolongadas…no había forma de calmarlo…y comenzó a mostrar agresividad…te mordía muy fuerte…te jalaba los pelos…te golpeaba y pateaba…y durante esas crisis su fuerza se duplicaba…

En casa, ni su papá ni yo sabíamos qué hacer…al principio tratábamos de ignorarlo…de tomar distancia…no estar en su radio de acción hasta que se calmara…pero era inútil…Cai iba corriendo a donde quiera que estuviéramos y nos agarraba fuerte, nos pellizcaba, nos mordía…esto podía repetirse muchas veces durante el día…mis brazos estaban llenos de heridas por las mordidas…en pleno verano tenía que llevar manga larga para cubrirme…era desesperante…

Los ataques de ira de Cai iban creciendo en frecuencia e intensidad…podían suceder en cualquier momento y lugar…recuerdo una vez que estábamos regresando a casa en el bus…el vehículo iba abarrotado de gente…la radio y el ruido de las personas y de los músicos que subían al bus a pedir dinero hacían una bulla intensa…y Cai se iba impacientando…primero me mordió en la mano…luego se confundió y mordió la mano de un señor creyendo que era la mía…yo ya sabía que se estaba iniciando una crisis..bajamos del bus lo más rápido que pude y nos subimos a un taxi…allí estalló todo…Cai se me lanzó encima…esquivé una mordida que iba directamente a mi nariz…al agachar mi cabeza, Cai se prendió con los dientes de mi pelo…mientras esto pasaba el conductor me preguntaba qué le pasaba al niño…no podía contestarle porque cada vez que lo intentaba Cai me volvía a coger del pelo…finalmente atiné a decir: “Es un niño con autismo…ahorita está teniendo una crisis…no se preocupe señor”…

Al llegar a casa y bajar del taxi…la cosa se puso peor…Cai me agredía con más intensidad…yo sólo atinaba a agarrarlo y tratar de mantenerlo lejos de mí…una señora que estaba estacionando su carro junto a nosotros en ese momento bajó la luna de su carro y comenzó a gritarme: “Desgraciadaaa..deja de pegarle al niñooo!!!”…en medio de toda la confusión, sentí una cólera tan grande hacia esa señora…con qué derecho me gritaba esas cosas…qué sabía ella de mi o de lo que estaba pasando…qué ganas de ir a donde estaba y decirle que se callara y que se fuera a meter en sus asuntos…

Un policía que estaba por allí vino hacia nosotros…cuando le expliqué entre palabras entrecortadas y desesperadas lo que estaba pasando…agarró por los brazos a Cai, separándolo de mí…y le dijo a la señora: “es al revés…la señora está siendo atacada!!!”

No había un libro o manual que nos dijera qué hacer…teníamos que improvisar soluciones sobre la marcha…en el momento…confiar en nuestros instintos…estábamos en territorio desconocido…completamente desconcertados y asustados…

Con el tiempo llegué a comprender que esos ataques se producían cuando Cai se sentía frustrado por alguna situación…no sabía manejar su frustración ni su enojo…entonces entraba en crisis…

Probamos muchas estrategias en casa para lidiar con el problema…la primera, ignorar a Cai hasta que se le pasara la ira, no funcionó…Cai te perseguía por toda la casa para agredirte…tampoco funcionaba redirigirlo hacia alguna actividad…si tratabas de abrazarlo y calmarlo en el momento tampoco resultaba…Cai se ponía peor…su ira crecía…Era importante primero entender en qué circunstancias había comenzado la crisis…si era durante el trabajo que hacíamos en mesa, era porque Cai no quería realizar determinada actividad…entonces yo intentaba ignorarlo y terminar con lo que estuviéramos haciendo…muchas veces en medio de mordidas, jalones de pelo y patadas…porque si dejábamos la actividad a medio terminar eso equivalía a premiarlo por la pataleta y entonces cada vez que quisiera escaparse del trabajo en mesa iba a hacer una crisis…eso no se podía permitir…

Pero cuando sucedía fuera de la mesa de trabajo optamos por probar con sentarlo en una silla en un rincón de la casa…hasta que se calmara…podía demorar mucho en calmarse…cuando pasaba el pico de la crisis ya podíamos sacarlo de allí y hablarle…si había estado haciendo alguna actividad antes de la crisis, y la pataleta había sido por no querer hacer lo que se le indicaba, entonces había que retomar la actividad y terminarla…

Cuando la crisis se daba en plena calle era más complicado…no había rincones ni sillas…así que tenía que sentarlo donde pudiera…las escaleras de algún edificio…alguna banca disponible…y esperar a que pasara la crisis…a veces tuve que aplicar la contención…sostenerlo fuerte por detrás hasta que se calmara poco a poco…la gente se ponía a mirar o quería meterse…te miraban…era horrible…pero aprendí a ignorar todo lo externo y a enfocarme en Caetano en esos momentos…

A veces todo empezaba a la hora de ir a dormir…podían dar las dos de la madrugada…y la crisis seguía…eran noches largas, tristes, interminables…

Lo principal era no perder la calma…no era nada fácil…te daban unas ganas de estampar a Cai contra la pared…hacerle lo mismo que te hacía a ti…me desesperaba…sentía que iba a perder el control en cualquier momento…entonces tenía que imaginar que no era mi hijo…sino un niño al cual estaba cuidando…tratar de verlo todo como si estuviese sucediendo en una película…imaginar que no era yo la que estaba allí con él…desdoblarme…salirme de mi…con todo lo agnóstica que soy a veces terminaba rezando una y otra vez el Padrenuestro…como si fuera una letanía…un mantra…para no salirme de control…yo no le iba a pegar a mi hijo…yo no podía permitirme ese comportamiento básico e irracional…no podía descender a ese nivel…

Mi esposo me decía que había que medicarlo…pero yo nunca lo he visto como una opción viable…no lo iba a hacer…yo le decía que Cai iba a entender poco a poco que no podía agredir a las personas cuando se sentía enojado…que conforme creciera y comprendiera más iba a mejorar todo…Cada vez que comenzaba la crisis yo le decía a Cai: “estás enojado…pero no puedes pegarme”…con el paso del tiempo Cai empezó a entender…las crisis comenzaron a ser más espaciadas…sus terapias ayudaron mucho…él comenzaba a hablar y a entender un poco más…a comunicarse mejor…y dejó de sentirse tan enojado y frustrado…mis brazos empezaron a sanar…las huellas de las mordidas se fueron desvaneciendo…

Todavía Caetano siente ira y frustración muchas veces…pero ya no te ataca…a veces te agarra los brazos y te sacude…pero le dices que se tranquilice..que entiendes su enojo pero que no puede hacerte eso…y se calma…la ira no sigue creciendo…sigue siendo un niño hiperactivo…pero ya no tiene crisis agresivas…

Claro que queda el recuerdo…veo las marcas que quedaron en mis brazos y se me escarapela el cuerpo…fueron momentos muy duros y difíciles…a veces me da miedo que regresen las crisis…pero estoy segura que Caetano seguirá madurando y aprendiendo…y que eso ayudará a que entienda que debe comunicar su enojo…sin agredir a los demás…y confío en que esa ira poco a poco se irá disolviendo hasta convertirse en un recuerdo muy lejano…todo esto con amor, paciencia, trabajo arduo, y con mucha fé…



viernes, 20 de noviembre de 2015

A VECES COMO HOY...



A veces como hoy
Siento que ya no creo en nada…ni nadie…
Que el amor no es suficiente
Cuando todo es mentira alrededor…

A veces como hoy pierdo la fé…
Siento que no quiero amar más…

Y en eso te veo…estás en un rincón…
Me acerco…a escuchar tu canción…
Te abrazo…te acerco a mí…
Siento el olor de tus cabellos…siento tu calor…
Tu pequeño corazón…tan ajeno a la miseria del mundo
Y de los amores contrariados…

Y se hace en mí el milagro…mi corazón vuelve a tener paz…
Mi alma se alegra…vuelvo a tener fé…
Y nada más importa…

Estás tú…luz de mi alma… Tú…

Vuelvo a creer en el amor…




sábado, 3 de octubre de 2015

DEBE EXISTIR UN DIOS, ALMU...



Era ya tarde en la noche…Caetano ya se había dormido, y Almudena estaba a punto de irse a su cama cuando en eso me contó algo que le había pasado en el día…hace poco Almu había tenido la valentía de decirle a su profesora que ella se consideraba agnóstica…y la profesora preocupada, le dijo hoy lo siguiente:  “Almudena, si quieres saber si Dios existe, reza el rosario todos los días, y después de hacerlo, recién entonces dime que eres agnóstica y que no puedes probar si Dios existe”…

Yo la escuché y mi primera reacción fue enojarme con la profesora, pues pensaba que ella no tenía ningún derecho a meterse con sus creencias o no creencias…pero después de pensarlo un poco le dije a Almu:  “puedes rezar diez mil veces el rosario…eso no te va a dar el convencimiento de que Dios existe…uno llega a ese convencimiento cuando uno tiene madurez, luego de pasar por muchas cosas…cuando lo sientes en el corazón…no puedes responder a esa duda ahora, por eso eres agnóstica…ser agnóstico no significa que no creas en algo…significa que no puedes afirmarlo a ciencia cierta…no puedes probar ni la no existencia de Dios ni su existencia…”

Y continué:  “Mira…yo soy agnóstica, pero soy una agnóstica muy especial…yo sí creo que debe haber una energía superior…una energía de amor, que nos acompaña…creo que no estamos solos…no te puedo dar pruebas de lo que digo…pero por cosas que me han pasado cuando he estado desesperada con todo lo de Caetano es que pienso que existe esa energía allí arriba…lo que la Miss llama Dios…”

Y me puse a contarle muchas cosas extrañas que me han sucedido las veces que he rezado a Dios pidiéndole ayuda…consciente de mi agnosticismo, pero a la vez sintiéndome tan desesperada y sola que sólo me quedaba pedirle ayuda a un ser superior…los ojitos de Almu brillaron con alegría…y su carita se llenó de asombro…entonces le dije: “yo no te puedo dar pruebas de la existencia de esa energía o ser superior…pero dentro de mi corazón siento que hay una gran probabilidad de que exista esa energía inmensa de amor…tengo fé en que debe haber algo superior…finalmente nosotros solo sabremos de que se trata todo cuando tengamos que morir”…

Entonces Almu me miró con los ojitos llenos de preocupación y de angustia y me dijo:  “mamá, yo no quiero morir…tengo miedo de morir…tengo miedo del ciclo de la vida…no quiero dejar de vivir en esta tierra, no quiero estar lejos de ti, de papá, sentirme sola…”

Me sentí sobrecogida y triste porque sabía que ese miedo de Almu es el mismo miedo que todos tenemos desde que tenemos conciencia de las cosas…me sentí impotente porque no podía ahorrarle esa sensación.,..acabar con su miedo…pensé que ser agnóstica no ayudaba…que si yo fuera católica creyente me bastaría con afirmarle que Dios existe, que todos nos vamos al cielo cuando morimos, que tengo fé absoluta en todo lo que afirmo…y calmar el corazón atormentado de mi hija con una buena dosis de dogmatismo…pero sólo atiné a abrazarla muy fuerte, acariciar su cabecita y decirle:  “no tengas miedo Almu…ya te he dicho antes que morir es tan solo cambiar de un estado a otro…como cuando una oruga se convierte en mariposa…yo…mi espíritu, mi amor, siempre voy a estar contigo, con Caetano…mi amor con ustedes, y tu amor y el de Caetano conmigo…en esta vida y dimensión y en la que venga después…estaremos siempre juntos…cuando uno se muere, nuestro espíritu viaja a una dimensión donde no necesita un cuerpo, somos energía que se libera y viaja hacia un lugar de paz y amor…y allí estaremos juntos siempre…no creo que solo seamos seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren…no creo que nuestros huesos y cuerpo se vuelvan polvo y en eso acabemos…para mí debe haber algo después…algo inexplicable…algunos creen que después de esta vida hay otras vidas”…Almu me interrumpió:  “resucitamos como Jesús?”…le dije:  “no creo que resucitemos con nuestro cuerpo…creo que es más probable que al morir, nuestro espíritu  se reencarne en otra vida, en otro cuerpo, y que así pasamos por muchas vidas, mientras nuestro espíritu aprende, se perfecciona para finalmente regresar a la energía de amor de la que vino…finalmente de eso se trata la vida, de aprender a ser mejores seres humanos y aprender a amar, para eso venimos al mundo…”

Como Almu todavía se veía preocupada, la miré a los ojos y le dije:  “por qué no haces lo que te dijo tu Miss?”…por qué no le rezas a Dios?...aún si no sabes si existe o no…inténtalo…no tienes que hacerlo como te dice tu Miss…no hace falta recitar el padrenuestro o el ave maría, o rezar los misterios del rosario, sino hablar con las palabras que salen de tu corazón…por qué no dices esto:  “Señor, te pido que me ayudes para no sentir más miedo ni angustia, te pido que me des paz y tranquilidad para afrontar todos mis problemas…te agradezco todo lo que me das…amén” …así es como yo rezo…no necesitas abrir las palmas de tus manos ni extenderlas hacia el cielo, no necesitas ni siquiera persignarte, es sólo eso…hablar con Dios…a tu manera” … luego recordé la oración de la serenidad, la que tantas veces repito cuando estoy intranquila y le dije:  “algunas personas rezan mantras…palabras que repiten una y otra vez para lograr sentir paz…hay muchas…puedes decir OM, o NAM-MYOHO –RENGE-KYO …o también puedes decir estas palabras que a mí me ayudan mucho:  “Señor, concédeme la serenidad, para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia”…le conté a Almu donde había aprendido la oración y cómo me ayudaba a conseguir paz en los momentos de zozobra…se lo conté muy emocionada…con la certeza en el corazón de estar dándole a mi hija un regalo muy especial…con la certeza de estar viviendo un momento hermoso, íntimo y emotivo con ella…

Cuando le ví la carita…de nuevo sonreía…y me preguntó:  “me puedes escribir la oración para llevarla conmigo?”…le dije que claro que sí…y ella añadió:  “Esta noche voy a rezar”…mientras la acompañaba a su cuarto le dije:  “pero tienes que hacerlo tú sola…yo no voy a rezar contigo…tienes que hacerlo cuando estés tranquila, en tu cama, con las luces apagadas…pues es algo personal…estoy segura que te vas a sentir mejor después Almu…todo va a estar bien”…


Y yo...después de acostarla y apagar las luces, me quedé sola…esperando con toda el alma haber encontrado las palabras para calmar las dudas de su alma…deseando que a pesar de mis propias incertidumbres y cuestionamientos, mi amor haya encontrado el mejor camino para expresarse, para envolverla, para darle la seguridad que tanto necesita…para darle paz…y mientras sentía todo esto adentro, prendí la computadora y me puse a escribir estas líneas que ahora ustedes están leyendo…pues sé que al escribirlo este hermoso momento no pasará como tantos recuerdos, sino que se hará eterno…perdudará en el tiempo…y algún día Almu le leerá estas líneas a sus hijos…y mi amor siempre estará allí…por siempre…para siempre…


© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.







lunes, 14 de septiembre de 2015

CAFÉ, CROISSANTS Y DISCRIMINACIÓN



Hoy Caetano y yo desayunamos DISCRIMINACIÓN...Acabábamos de entrar al café donde vamos siempre, y Cai me llevó directo a donde están las hojas para colorear que tienen en el café para darle a los niños pequeños...pues a él le gusta colorear con crayolas mientras esperamos el pedido...justo sobre la pila de hojas alguno de los mozos había dejado olvidada una máquina POS...cuando voy con Cai siempre estoy alerta para que no suceda ningún percance...ya había visto la máquina, así que me fijé que Cai no la agarrara mientras yo le daba una de las hojitas para colorear...en eso escucho la voz de una de las meseras diciéndole a la otra: "mira, han dejado la máquina POS allí...ahh..díganle a la señora que su hijo tenga cuidado porque la vez pasada rayó con crayola la mesa"... estábamos justo a su costado...y yo escuché todito...así que molesta me acerqué y le dije: "ya te escuché...no te preocupes, que voy a tener cuidado...si mi hijo raya la mesa con crayola, no lo hace a propósito...pero por lo demás, esas manchas de crayola salen con un pañito..." ...y luego añadí: "si fuera un niño pequeño el que estuviera pintando y hubiera manchado la mesa, no le dirías nada a la madre"...la chica se quedó de una pieza...no se esperaba lo que le dije...Cai y yo nos fuimos a sentar en un rincón...y luego de un rato, al ver lo que había pasado una de las meseras que me conoce de tiempo se acercó y me pidio disculpas en nombre de la mesera en cuestión...me dijo "le pido disculpas en nombre de mi compañera...yo sé que debe ser difícil para usted...que su hijo raye lo que quiera...si la mesa se ensucia eso sale...lo que hizo mi compañera se llama DISCRIMINACIÓN"...yo sólo le atiné a decir: "yo entiendo...pero ese tipo de comentarios fastidia...mucho...si mi hijo ensucia no lo hace a propósito..y si hay algún problema, puedo traer mis pañitos y limpiarlo todo...pues sale fácil así...pero lo que me parece es que las personas deberían tener a veces un poco más de humanidad"...

Casi se me salen algunas lágrimas...de cólera...de impotencia...puede parecer algo nimio, algo muy pequeño como para que yo me ofenda...pero jode...no es la primera vez que tengo que calarme comentarios u observaciones de ese tipo cuando estoy con Cai....en ese mismo café hace tiempo otra mesera se me acercó cuando Cai había cogido una revista y me dijo que mejor cogiera otra porque esa era nueva y la podía romper...y así pasan cosas por el estilo todo el tiempo...


Luego se me acercó la mesera que había soltado el comentario...y me pidió disculpas...le iba a decir algunas cosas...pero no pude...para qué...ya no importaba....pues dudo mucho que me hubiera entendido...es difícil ponerse en los zapatos de una madre de un niño con Autismo o con alguna otra condición...así que solo le dije: "no te preocupes...está bien"...y seguimos tomando nuestro desayuno...me quedé pensando en la gente...en nuestra sociedad...nos hace falta ser más tolerantes...nos hace falta ser más humanos...y ponernos un poco en el lugar del otro...los trazos de crayola de mi hijo salen con un pañito húmedo...pero el mal rato y el malestar de las palabras malintencionadas...eso se queda en el corazón...y no sale con nada...

(Escrito el 1 de setiembre, 2015)

© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.


sábado, 5 de septiembre de 2015

UN ABRAZO FUGAZ



En medio de los trajines de la mañana, Almu me dijo:  “mami, quiero tener siempre ocho años”…

La miré con los ojos arrebatados de ternura y le dije “no puedes amor…vas a seguir creciendo, Almu…todos seguimos creciendo…así es la vida…pero tú siempre vas a ser mi chiquita de ocho años…para las mamás nuestros hijos siempre son nuestros pequeños”…

Le dije: “ven, Almu”…y ella se sentó sobre mis rodillas…me dí cuenta que había crecido tanto en tan poco tiempo…apenas se hubo sentado, se hizo un ovillito y se acurrucó contra mí…como si fuera mi bebita de nuevo…nos abrazamos con un abrazo tierno, largo, sintiéndola  tan cerca, tan niña todavía, tan necesitada del abrazo de mamá…sentí su respiración, acaricié sus cabellos, cerré mis ojos abandonándome a la delicada y profunda belleza del momento…y luego le dije: “te quiero mucho Almu”…y ella me dijo”yo también te quiero mucho, mamá”…


La apreté contra mí…hubiera querido que ese instante fuera eterno…pero fue como todo en esta vida…fugaz, efímero…la vida volvió a girar vertiginosamente alrededor…terminamos el desayuno, y Almu se fue al colegio…dejándome con el recuerdo de sus bracitos rodeándome y su mirada inocente y tierna…dejándome con el alma llena de una mezcla indescriptible de tristeza, ternura y alegría…y en los ojos lágrimas de emoción…

(Escrito el 2 de julio, 2015)

© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.