sábado, 7 de diciembre de 2024

SIEMPRE TE VOY A PROTEGER

 

Sucedió el 12 de julio del 2023…era un miércoles en la noche…hacía cinco días que un virus había entrado a la casa…primero había caído Caetano, luego los demás…por los síntomas, pensábamos que podía ser Covid…creíamos haber pasado lo peor…pero no nos imaginábamos lo que iba a suceder esa noche…

Todo estaba tranquilo…Eduardo había salido a pasear a Asimov, Caetano estaba viendo videos en la computadora, echado en mi cama…fui al baño a cepillarme los dientes…de pronto escuché ruidos…normalmente Cai hacía ruidos mientras veía la computadora, a veces era él rebotando en la cama, o golpeando la mesa de la computadora…se alteraba un poco con los videos…me acerqué para llamarle la atención y que se calmara un poco…la habitación estaba en penumbra, sólo alumbraba la luz del aparato…entonces vi a Caetano…su cuerpo estaba rígido y temblaba sin control sobre mi cama…sus ojos en blanco, lívido…me dí cuenta que estaba convulsionando…en una fracción de segundo pensé que podía ser un ACV…le grité a Almudena “Cai convulsiona…llama a papá!!!”…sentí que se iba a morir…empecé a pedir ayuda a gritos…no sabía qué hacer…Cai no respondía…instintivamente cogí a Cai y lo abracé…estaba desesperada…

Cuando llegó Eduardo, echó a Cai en la cama…respiraba y tenía pulso…estaba recobrando el sentido…decidí llamar a su pediatra, a pesar de ser medianoche…afuera del departamento, mi hermano, mi hija mayor, mi madre y el vecino tocaban la puerta…yo trataba de conservar la tranquilidad, trataba de entender lo que me decía el pediatra…abrí la puerta…todo era un caos…alguien había llamado a la ambulancia…cuando entraron, estaban sin mascarilla…tuve que exigirles que se pusieran una…y hasta darles yo algunas, pues no tenían una a mano…

Levantamos a Cai de la cama, mientras hacíamos esto, Cai se hizo la pila y tuvimos que cambiarle la ropa…finalmente salimos en la ambulancia rumbo a la emergencia de la clínica…

Cuando entramos a la emergencia, ésta estaba llena de gente, adultos, niños, gente tosiendo…pasamos con Cai al área de las camillas…a pesar de estar todo lleno de gente enferma, los médicos y enfermeras de turno atendían a todos sin mascarilla alguna…nos pusieron al lado de un hombre que tenía una tos horrible…vino a atendernos un doctor joven, le pedí que se pusiera una mascarilla…me dijo que no me preocupara, que ya casi no había casos de covid…y que no pasaba nada porque mi hijo estaba vacunado…tuve que desmentir al doctor, le dije que habían todavía muchos casos de covid, y que las vacunas no impedían el contagio, o las secuelas…y que además del covid ahora habían muchos casos de VSR (virus sincitial respiratorio), también Influenza…le dije que mi hijo era vulnerable, pues había convulsionado por un virus, y le pedí por favor que todas las personas que lo atendiesen se pusieran mascarillas…hicieron caso de nuestros requerimientos…lo mismo sucedió cuando subimos a hacerle la tomografía a Cai…nos abrió la puerta un doctor sin mascarilla…le pedimos que se pusiera una y recién allí sacó una que tenía guardada…luego de la tomografía y de unas muestras de sangre que le sacaron a Caetano, regresamos a casa, ya de madrugada…no dormí casi nada…tenía miedo que Caetano volviese a convulsionar y yo no lo escuchase…y tenía muchas preguntas en mi mente…podría ser covid el virus con el que nos habíamos contagiado todos en casa? Uno de los primeros síntomas tanto de Cai como míos había sido la pérdida del olfato…un síntoma característico de covid…Podrían además las convulsiones de Cai ser una consecuencia directa de un contagio por covid? Ya era de madrugada cuando escribí esa última pregunta en las redes…y obtuve respuesta…una amiga que conocía a Cai desde pequeño me corroboró mis sospechas…el covid podía causar convulsiones entre otras secuelas…empecé a esa hora a indagar al respecto, y encontré miles de papers médicos y científicos corroborando mi sospecha…

Al día siguiente teníamos que levantarnos temprano para ir a la cita con un neurólogo que además era un pariente cercano…había otro neurólogo disponible en el turno de la mañana de la clínica donde llevamos a Caetano la noche anterior, el doctor de emergencias nos había programado una cita con él, pero decidimos mejor llevarlo a donde este neurólogo que nos daba seguridad porque era pariente…

Llegamos antes y tuvimos que esperar…el neurólogo demoraba…finalmente llegó…con cara seria, y con un gesto escueto nos indicó que lo siguiéramos…entramos al consultorio; como no tenía mascarilla, le pedí por favor si se podía poner una para atender a Caetano; no me respondió y siguió ordenando sus cosas, sin voltear a mirarnos; le reiteré el pedido; me miró desafiante y me dijo que no se iba a poner ninguna mascarilla, y que me dejara de tonteras y tomara asiento…me quedé paralizada sin saber que hacer…mi hijo era una persona neurológicamente vulnerable, acababa de convulsionar por un virus y merecía ser atendido con todas las medidas de bioseguridad del caso…el doctor ya había sido informado de que le íbamos a pedir el uso de una mascarilla para la atención de nuestro hijo…y sencillamente decidió que no nos iba a respetar en lo más mínimo…era urgente e importante que Cai fuera visto por un neurólogo…el neurólogo tenía la sartén por el mango…casi cedo por la necesidad...mientras yo hablaba, el doctor no tuvo mejor idea que burlarse de mí…me dijo con voz burlona: “Ah? Qué dices? No te entiendo…quítate la mascarilla para poder escucharte”…

Demasiado…no era justo…desperté y en una fracción de segundo llegué a la conclusión de que si no podía ponerse una mascarilla para proteger la salud de mi hijo, que además era pariente suyo, entonces no era el médico que debía atender a Caetano…volteé a mirar a mi esposo y a mi hijo, que seguían lo que pasaba parados junto a la puerta del consultorio, y decididamente les dije: “Nos vamos…Caetano, agradece a tu tío, y despídete”…me despedí escuetamente del doctor, y salimos del consultorio rápidamente, dejando allí parado y perplejo al neurólogo…

Salimos de la clínica, y ya en la calle empecé a sentir que el cuerpo me temblaba por la indignación, la impotencia, la cólera…pensaba: “y ahora? Qué hacemos?”…pero no había tiempo para pensar  ni dudar…Cai necesitaba un neurólogo…

Todavía había la posibilidad de conseguir que lo viera el neurólogo que nos recomendaron en la emergencia la noche que Cai convulsionó…no había cancelado la cita programada…así que tomamos el primer taxi que pudimos, y salimos corriendo rumbo a la clínica que quedaba en San Isidro…bastante lejos de San Borja, donde estábamos…

Llegamos un poco tarde, pero el doctor accedió a atendernos…al explicarle el caso de Cai, accedió también a usar una mascarilla y nos trató con amabilidad, respeto y humanidad…le dije que yo pensaba que la convulsión de Cai se había debido al covid…él nos dijo que podía deberse a otras causas…tal vez porque muchos chicos con autismo convulsionaban al llegar a la adolescencia, y que podría ser que las convulsiones se diesen sólo una vez…pero yo insistí y le dije que Cai nunca antes había convulsionado por ningún virus o fiebre, y que las convulsiones por Covid se daban también en personas que no tenían autismo…no era suficiente decir que las convulsiones se debían posiblemente al autismo…la pregunta seguía allí…por qué convulsionó? Qué había pasado en su cerebro y en su cuerpo que ocasionó que mi hijo convulsionara? No teníamos una prueba de que el virus en cuestión hubiese sido covid…así que no insistí más en el asunto…el doctor conciliadoramente convino en que el virus que hasta no tenía nombre podría haber gatillado las convulsiones de Caetano, y nos mandó a hacer una serie de análisis, y un electroencefalograma para poder llegar a un diagnóstico certero…

Ya fuera de la clínica, decidimos regresar caminando a casa…estábamos agotados, pero Cai estaba con ganas de caminar, y animado por el inesperado paseo…mirando su rostro tranquilo…ajeno a preocupaciones y miedos…recordé la promesa que le hice cuando a sus dos años y medio nos dieran su diagnóstico de autismo…pensé y renové así mi promesa: “Siempre te voy a proteger”…

Seguimos caminando, sin imaginarnos que no sería la última vez que nos veríamos en la misma situación con Caetano…vendría mucho más… Los sucesos que ocurrieron durante este contagio de la familia y lo que pasó en los meses posteriores me darían finalmente la certeza de que efectivamente el covid fue el virus que desencadenó las convulsiones de Cai, y su posterior diagnóstico de epilepsia…como muchas veces me ha sucedido respecto a Cai, mi instinto no me falló tampoco esta vez…no estaba equivocada…nunca lo estuve…yo tenía razón…

domingo, 25 de febrero de 2024

HAZ DE MÍ UN INSTRUMENTO DE TU PAZ...

 


Han sido días muy difíciles en casa, con Cai...sus obsesiones están muy fuertes...su conducta desafiante...muy jodido todo...y hay que hacer acopio de todo el autocontrol que una tiene, de toda la paciencia del mundo para no estallar...para no colapsar...

Pensaba en todo esto, cuando se me vino a la mente el hermano Juan Sheehan...un hermano muy viejito, colorado, que apenas hablaba el español...llegó a mi colegio para dar clases de religión...y desde el día uno fue víctima de burlas y de bullying por parte de los chicos de mi salón; le hacían imposible la vida...le faltaban el respeto; incluso contaban que un chico le había pegado en otro salón...el hermano Sheehan a veces se ponía rojo de la cólera...pero nunca estalló...nunca dijo nada...parado en frente del aula, se aferraba con fuerza a su biblia, y aguantaba estóicamente el ataque de las hienas implacables; nunca se quejó...nunca alzó la voz...y cada mañana, antes de empezar el suplicio diario frente a ese grupo de salvajes, el hermano empezaba su clase con la oración de San Francisco de Asís...

El hermano no duró mucho en el colegio...me imagino que no pudo más...no lo volví a ver, pero su mensaje y enseñanzas quedaron conmigo...hoy que siento que estoy al límite con Cai, me acuerdo de él, y su ejemplo me da fuerzas para resistir, para persistir; la tormenta va a pasar...yo voy a poder con esto...voy a encontrar la paciencia y la tranquilidad necesarias...soy agnóstica, pero cada noche repito la oración que el hermano Sheehan nos enseñó: "Señor...haz de mí un instrumento de tu paz..."

miércoles, 31 de enero de 2024

A PESAR DE TODO, LA NOCHE ERA HERMOSA...

 

Ya habíamos salido de emergencias...atrás quedaban los nervios, la agitación de esa noche...solté un suspiro de alivio...era ya de madrugada...no pasaban taxis en la calle solitaria...Cai quería caminar...con un poco de temor porque hacía rato había convulsionado, decidimos regresar a casa caminando...de cuando en cuando miraba a Cai, con ojos preocupados y vigilantes; ajeno a mis preocupaciones, Cai caminaba tranquilo, feliz...nadie podría decir que hace unas horas había estado convulsionado en el piso del baño...me relajé, miré alrededor...la calle estaba oscura y silenciosa, nos acariciaba una agradable brisa fresca, no había gente...sólo nosotros tres...Cai y Eduardo caminaban de la mano...yo tomé también la mano de Eduardo...la así fuertemente, firmemente, buscando seguridad...

Me tranquilicé...respiré despacio y me entregué de lleno a la belleza del instante...a pesar de todo lo vivido esa noche, allí estábamos los tres...a pesar de todo, la noche era hermosa...la vida nos regalaba ese instante pleno de paz...Seguimos caminando tomados de la mano...sin prisa...sin sentir el tiempo...sin apuro...yo mirando la hermosa luna...brillando más que nunca...iluminando nuestro abatido espíritu...calmando nuestro desasosiego...me dejé llevar...todo iba a estar bien...

(Escrito el 15/01/2024)

domingo, 21 de agosto de 2022

EL CAMINO HACIA TU VOZ (3ra parte)

 


Para Caetano…y su hermosa voz…

Hace algunos años, antes de la pandemia, yo llevaba a Caetano a un centro donde una vez a la semana se reunía con otros niños para realizar actividades psicopedagógicas…mientras los niños trabajaban en el aula con las maestras, las mamás esperábamos y conversábamos…

Un día yo, que estaba particularmente cansada y frustrada, me quejé porque por más que me sentaba todos los días a enseñarle a Cai cómo escribir las vocales, no veía avances significativos…y en medio de mi discurso tan negativo, una de las mamás me miró, y me dijo mirándome a los ojos: “al menos tu hijo puede hablar”…

Me callé inmediatamente…dejé de quejarme…tenía razón…cuando Caetano era muy chico y ni siquiera podía imitar los sonidos para formar palabras, en algún lado leí que sólo el 50 por ciento de niños con autismo lograba hablar…por mucho tiempo esa idea fue como una nube oscura en mi cabeza…la cantidad de veces que soñé con mi hijo hablando…me despertaba angustiada…porque no sabía si algún día iba a escuchar su voz…

Un día, mi mamá, que tiene a veces boca de oráculo, me dijo: “he soñado con tu hijo…soñé que podía hablar”…En efecto, Caetano pronunció su primera palabra a los 6 años…no gracias a mí, sino gracias a su terapista, Melissa, a quien le estaré agradecida por toda la vida…consiguió lo que para mí a esas alturas parecía un imposible…y se cumplió así la profecía del sueño de mi mamá…

Entonces cuando aquella mamá me hizo pisar tierra…me dí cuenta que tenía la suerte de poder escuchar su voz…Caetano era de ese 50 por ciento que había logrado el habla…

Sin embargo, el que Caetano aprendiera a hablar no fue el final de la historia, sino el principio de otra bastante complicada…

El principal problema era  que Caetano hablaba muy poquito…unas cuantas palabras: “dame pan”, “dame jugo”…y poco más…y el otro gran problema era que no podía pronunciar con claridad las consonantes…tampoco tenía muchas praxias…

Con el tiempo no pudimos mantener la terapia de lenguaje, y tuvimos que afrontar estos problemas por nuestra cuenta…de la mejor manera que pudiéramos…Caetano iba a un centro de lunes a jueves, en casa en las horas libres avanzábamos actividades psicopedagógicas…pero el asunto del lenguaje seguía casi igual…y así, pasaron algunos años, hasta que llegó la pandemia el 2020…

Como resultado de la pandemia empezamos a pasar más tiempo en casa con los chicos, y pudimos, tanto mi esposo como yo,  dedicarnos más a enseñarle cosas a Cai…y fue en estos 3 años que empezamos a ver muchísimos avances en Cai…empezó a hablar más…nos sorprendió con muchas nuevas frases y palabras: “dame X por favor”, “apaga/prende la luz”, “mascarilla”, “cama”, etc…Caetano aprendió en estos años pandémicos que las palabras eran importantes para expresar lo que necesitaba y lo que quería…y ahora cada vez que quiere algo te persigue por toda la casa diciendo lo que quiere a voz en cuello…es sumamente terco e insistente…y eso a mí, en vez de molestarme, me encanta…me quedo allí escuchándolo, y aunque me repita una palabra una y mil veces, el sonido de esas palabras, el sonido de su voz es para mí un regalo del universo…

Todavía no pronuncia bien las consonantes…y sigue teniendo muy pocas praxias, pero estamos trabajando en ello…

Por otro lado está desarrollando otras habilidades…me dí cuenta de que memoriza las palabras…y las escribe cuando quiere encontrar algún video en Youtube…a veces usa este recurso para entrar a Google y comunicarnos lo que quiere; por ejemplo, escribe en el buscador para encontrar una foto de pollo con papas, y nos muestra así lo que quiere comer ese día…

Está aprendiendo a leer de a pocos…por ahora palabras de dos sílabas, pero es un prometedor inicio de la lectoescritura…

Usamos las imágenes como recurso a la hora de enseñarle cosas…y estamos evaluando cuál sistema de comunicación podría ser mejor para él…tal vez en un inicio se podría usar uno con imágenes…pero mi idea es seguir con la lectoescritura (además del lenguaje hablado) para que pueda escribir más tarde como una forma más de comunicarse (usando las imágenes como apoyo)…en realidad voy trabajando en varios flancos…y de una manera un tanto ecléctica para lograr que se comunique usando diversos medios y alternativas…

Y así estamos ahora…viendo hacia atrás me puedo dar cuenta de cuánto hemos avanzado, y veo que todo lo recorrido y lo pasado, todo lo aprendido está dando frutos…lo veo cada día en Cai…me gusta tanto sentarme con él a enseñarle a escribir, leer, a enseñarle a pronunciar palabras…

Hace tiempo tuve un sueño…estábamos en la playa Cai y yo…él era un adolescente de unos 18 años, y estaba junto a un grupo de amigos de su edad divirtiéndose…y yo lo miraba desde lejos…había una chica a su lado y parecía que a él le gustaba…lo veía tan contento…en eso Cai se acerca a mí…le pregunto: “Cai, porqué cuando eras más chico no hablabas?”…Después de unos segundos en silencio, Cai me respondió:  “porque no creía que fuese necesario”…nos miramos…Cai sonrió despreocupado y feliz, y volvió corriendo a reunirse con los otros chicos…

Ahora me doy cuenta de que ese sueño me estaba mostrando la clave de todo…Cai empezó a hablar cuando lo consideró necesario…cuando sintió que tenía que hacerlo para comunicar lo que quería o sentía…cuando la necesidad de conseguir algo se hizo realmente imperiosa…finalmente fue una decisión de Cai..fué cuando él quiso…no cuando yo o nadie más lo quiso…fueron sus tiempos, no los míos…y así ha sido y será siempre…de nada vale correr, ni presionar, ni desesperarse…todo llega y llegará a su debido tiempo…mientras tanto seguimos trabajando día a día para que las cosas sucedan…avanzando lentos pero tranquilos…y disfrutando cada paso del camino…de este increíble y maravilloso camino hacia la voz de Caetano…

jueves, 30 de junio de 2022

GUERRA DE ALMOHADAS

 

Eduardo había salido a correr, y yo estaba aprovechando unos minutos antes de levantarme para ver un video en youtube...Caetano se había levantado hace poco y estaba un poco renegón..."seguro quiere la computadora", pensé, todavía medio adormilada, cuando en eso Almu me dice: " mamá, he escuchado un ruido raro en el cuarto (donde estaba Cai)...como de algo que se rasga"...sin darle mucha importancia a su observación, le digo: "porfa, puedes ver si todo está en orden?"...volví al video, pero casi al instante escucho la voz alarmada de Almu diciendo: "Caiiii...qué has hechoooo? Mamááááá!!!"

Salté de la cama y fui al cuarto de los chicos a ver qué pasaba...la escena parecía sacada de una de esas películas de pijamadas adolescentes, donde los protagonistas se agarran alegremente a almohadasos...en la cama, bajo una montaña de plumas estaba Cai...plumas en el pelo, en la ropa, en la boca...plumas por todos lados!!! Al parecer en plena renegada, Cai había rasgado la almohada por malhumorado!!!...Lo ayudé a sacarse las plumas de encima, y luego los chicos y yo nos pusimos a limpiar el desastre...metimos como pudimos las plumas de nuevo en la almohada, barrimos todo, y nos sentamos a tomar desayuno los cuatro...para cuando terminamos de desayunar, ya me había olvidado del asunto, cuando en eso Almu me llama de nuevo desde el cuarto...Cai había cogido su almohada otra vez, y se había echado feliz en su cama, mientras a su alrededor un carnaval de plumas blancas cubría nuevamente el colchón y el piso!!!

Esta vez luego de limpiar todo, boté la almohada y el relleno al tacho, sin que Cai lo notara...si tenía que barrer una vez más me iba a dar un colapso!!!

Así que mañana nos toca ir a comprar almohada nueva para Cai...esta vez con relleno de espuma o algodón...por si el malhumor del Señor Caetano ataca de nuevo...



miércoles, 18 de mayo de 2022

LA NOCHE DE LOS VIDRIOS ROTOS

 

La noche del 6 de enero del 2021 era una noche como muchas otras…hacía poco que habíamos cenado…Eduardo y yo andábamos distraídos limpiando todo…Almudena estaba enfrascada en sus cosas, y Caetano, lleno de energía, corría y saltaba por toda la casa…cuando de repente un sonido estruendoso nos hizo parar en seco…era el sonido de vidrios rompiéndose en añicos y cayendo al piso…en una fracción de segundo me dí cuenta de lo que había pasado…llena de pánico salí corriendo y gritando: “Caetano!!!...Eduardo, al escuchar mi grito, salió corriendo también…al llegar ambos a la sala, nos encontramos a Cai parado frente a la puerta de vidrio de la habitación…estaba inmóvil y asustado…alrededor de él gruesos y puntiagudos pedazos grandes de vidrio…Cai al correr, se había chocado contra la puerta de vidrio, y la había hecho añicos…al ver los vidrios en punta, lo primero que hice fue revisar a Caetano…ver si se había hecho daño…su mano izquierda sangraba bastante…se había hecho un corte muy profundo…la sangre seguía saliendo…así que nos pusimos las mascarillas, y a toda prisa salimos corriendo a emergencias de una clínica cercana a casa…

Eran alrededor de las 10 pm…sólo faltaba una hora para que empezara el toque de queda, y allí estábamos Eduardo, Cai y yo, parados en la calle frente a la puerta de emergencia de la clínica, esperando a que nos dejaran entrar…mi mamá esperaba en el auto…nos había llevado hasta allá…después de un largo rato esperando allí afuera dejaron pasar a Caetano…pero sólo podía entrar un padre con él…así que decidimos que entrara acompañado de Eduardo, por si era necesario sujetarlo fuerte cuando le pusieran los puntos en la mano…los ví entrar, y me quedé esperando afuera…me sentía muy nerviosa… empezaba la segunda ola del Covid 19 aquí en Lima y los casos estaban aumentando rápidamente…todavía no había vacunas en el país, y la gente hacía larguísimas colas para conseguir oxígeno…estar con Caetano en la sala de emergencias de una clínica en ese contexto no era para nada el mejor de los escenarios…yo me sentía muy nerviosa, miraba a la gente que esperaba sentada adentro…miraba a las personas que había en la calle…me preguntaba si estarían allí por covid, me daba miedo que Caetano y Eduardo se pudieran contagiar estando allí dentro…para controlar los nervios me puse a caminar, de un extremo a otro de la larga cuadra…tratando de tomar distancia de las personas que, como yo, esperaban por sus familiares en la calle…mientras caminaba me repetía una y otra vez “todo va a estar bien”…luego de un largo rato el hombre que cuidaba la entrada se apiadó de mí y me dejó pasar…Caetano y Eduardo habían entrado a donde se encontraban las camillas…tenía que esperar a que salieran…mientras esperaba, entró a la clínica una mujer joven…que parecía algo desorientada…tenía la mascarilla mal puesta…una enfermera le preguntaba si había tenido contacto con alguna persona enferma de covid últimamente…me alejé a toda prisa…y llamé por el celular a Eduardo para avisarle lo que pasaba en la recepción…tenía miedo por Caetano…luego de un rato que se me hizo eterno, decidí ignorar el protocolo y entré al área de las camillas…allí estaban Cai y Eduardo…Caetano estaba consciente, pero algo dopado…como puso resistencia, le habían tenido que inyectar un sedante (en base a Ketamina) para poder ponerle los puntos en la mano…cuando me vió entrar, se me quedó mirando con ojos vidriosos…estoy segura que me necesitaba allí…lo primero que ví es que no tenía la mascarilla puesta…quisimos ponérsela, pero no se dejaba…así que no insistimos…llegó el doctor…todo había salido bien, pero había un pequeño problema…no le habían podido poner la inmunoglobulina antitetánica, porque en ese momento la clínica no contaba con ella…le pregunté al doctor si era fácil de conseguir, y me dijo muy tranquilo que sí…así que regresamos a casa a descansar…al día siguiente conseguiríamos el suero y se lo inyectarían a Cai…

A la mañana siguiente despertamos más tranquilos…empecé a buscar el suero que necesitaba Cai…estaba segura que sería todo muy sencillo, pero me equivoqué rotundamente…para el mediodía había llamado a cuanto laboratorio, farmacia y clínica había en Lima, y no encontraba por ningún lado la inmunoglobulina…también había compartido mi búsqueda en redes…una amiga en Facebook me avisó de una farmacia que podría tenerla…llamé inmediatamente…les quedaba una ampolla en stock!!! Así que corrimos a comprarla, desde San Isidro hasta La Molina, y fue así como conseguimos el suero para Cai…

Ya como a las 2 de la tarde estábamos de regreso en San Isidro…nos faltaba ponerle a Caetano la inmunoglobulina y el refuerzo de la vacuna antitetánica…así que fuimos a un laboratorio para hacerlo…al llegar, vimos una cola de una cuadra aproximadamente…eran personas que esperaban para hacerse la prueba de descarte de covid 19…ver la cola me puso nerviosa…pero felizmente como veníamos por otra razón pudimos entrar inmediatamente…lo difícil fue lograr que Caetano se dejara poner las vacunas…le tiene pánico a las inyecciones y agujas…éramos Eduardo y yo intentando contener a un chico casi de nuestro tamaño…pero después de un rato, de pronto como por milagro Cai dejó de ofrecer resistencia y se dejó inyectar…respiramos aliviados…

Al salir del laboratorio, mientras caminábamos hacia la casa, volteé de nuevo a ver la cola de gente que esperaba el hisopado…le dije a Eduardo: “mira”…Eduardo volteó también a verlos…no tuve que decir más…él podía leer el miedo en mis ojos…miedo al contagio…miedo a terminar teniendo que buscar desesperadamente oxígeno para uno de nosotros, o de que alguno de nosotros pudiera terminar entubado en un hospital, si es que lograbas conseguir una cama…mi mente llena de angustiantes escenas vistas en los medios y en las redes desde que comenzó la horrible pandemia…Eduardo paró en seco, y se acercó a mí y a Cai, nos abrazamos…mientras estábamos así abrazados me miró a los ojos y me dijo: “tranquila…somos una familia…estamos juntos…nada nos va a pasar”…

Sonreímos…miramos a Caetano que estaba tranquilo, mirando con curiosidad la calle, y seguimos caminando rumbo a la casa…En mi mente y en mi corazón sonaron de nuevo las palabras que una y otra vez me había repetido a mi misma mientras esperaba fuera de la clínica la noche anterior:

“TODO VA A ESTAR BIEN”…

martes, 15 de febrero de 2022

CARTA A MÍ MISMA

 

Hoy viniste a mi mente…han pasado tantos años…todavía te puedo ver delante de la computadora tipeando la palabra AUTISMO…buscando el extremo del hilo de la madeja que te permitiese desenredar y entenderlo todo…confundida…sintiendo que todo era demasiado vasto, demasiado difícil…incomprensible…

Te veo dejando a Caetano en la terapia…y caminando por las calles haciendo tiempo para recogerlo, con tu laptop a cuestas, buscando un café donde sentarte a escribir y a llorar un poco…sintiéndote perdida y sola…

No te angusties tanto…lo que parece un mar revuelto poco a poco, con los años, se irá calmando…

No intentes saberlo todo…irás aprendiendo y comprendiendo día con día…no te estreses por conseguir la mayor cantidad de terapias posibles, ni las mejores…puedes hacer incontables viajes de un extremo a otro de la ciudad, en busca de los mejores profesionales que vean a Cai…creyendo que después de tantos viajes llegarás al final del arco iris…pero no será así…serán muchos años buscando y buscando hasta que después de mucho tiempo y mucho andar te darás cuenta de que lo más importante de todo esto estaba fundamentalmente dentro de ti…

Entenderás que lo más importante es acompañarlo, entenderlo, disfrutar de los momentos juntos…y que tú serás fundamental en su vida…al principio te sentirás desesperada y sentirás que los años pasan y no hay avances…tranquila…Caetano va a aprender muchas cosas en estos años por venir…pero cada cosa sucederá a su debido tiempo…aprenderás que no hay apuro…y que no se trata de tus tiempos, sino de los tiempos de Caetano…sólo sé perseverante…sé constante…no te rindas…

Deja de sentirte mala madre, y de culparte por lo que hiciste mal o no hiciste…o por el tiempo que perdiste…hiciste lo mejor que pudiste, y seguirás haciéndolo…y eso es suficiente…te costará entenderlo y dejar la carga pesada y negativa detrás…pero lo harás…y harás las paces contigo misma…

Aprenderás que tu hijo es perfecto y maravilloso tal cual es…aprenderás a apreciar todos los talentos y habilidades de tu hijo…habrán días difíciles en los que te sentirás que no puedes más, pero habrán muchos otros días en que sentirás alegría y esperanza…verás a Caetano y sonreirás…te alegrarás con cada palabra, cada logro, cada ocurrencia de Cai, y te sentirás absolutamente afortunada y feliz…agradecida con la vida por tener la suerte de ser su mamá…

Así que déjame abrazarte un ratito…si quieres llora un poco…hoy es un mal día…mañana te levantarás de nuevo…cada día es una oportunidad de empezar todo de nuevo…un nuevo día para intentarlo…de eso se trata querida amiga…te acompaño con tu café…no estás sola…estoy aquí para escucharte y darte ánimos…vendrán tiempos hermosos…ten paciencia, ten fé…sonríe…la vida te depara muchas cosas bellas…