sábado, 3 de octubre de 2015

DEBE EXISTIR UN DIOS, ALMU...



Era ya tarde en la noche…Caetano ya se había dormido, y Almudena estaba a punto de irse a su cama cuando en eso me contó algo que le había pasado en el día…hace poco Almu había tenido la valentía de decirle a su profesora que ella se consideraba agnóstica…y la profesora preocupada, le dijo hoy lo siguiente:  “Almudena, si quieres saber si Dios existe, reza el rosario todos los días, y después de hacerlo, recién entonces dime que eres agnóstica y que no puedes probar si Dios existe”…

Yo la escuché y mi primera reacción fue enojarme con la profesora, pues pensaba que ella no tenía ningún derecho a meterse con sus creencias o no creencias…pero después de pensarlo un poco le dije a Almu:  “puedes rezar diez mil veces el rosario…eso no te va a dar el convencimiento de que Dios existe…uno llega a ese convencimiento cuando uno tiene madurez, luego de pasar por muchas cosas…cuando lo sientes en el corazón…no puedes responder a esa duda ahora, por eso eres agnóstica…ser agnóstico no significa que no creas en algo…significa que no puedes afirmarlo a ciencia cierta…no puedes probar ni la no existencia de Dios ni su existencia…”

Y continué:  “Mira…yo soy agnóstica, pero soy una agnóstica muy especial…yo sí creo que debe haber una energía superior…una energía de amor, que nos acompaña…creo que no estamos solos…no te puedo dar pruebas de lo que digo…pero por cosas que me han pasado cuando he estado desesperada con todo lo de Caetano es que pienso que existe esa energía allí arriba…lo que la Miss llama Dios…”

Y me puse a contarle muchas cosas extrañas que me han sucedido las veces que he rezado a Dios pidiéndole ayuda…consciente de mi agnosticismo, pero a la vez sintiéndome tan desesperada y sola que sólo me quedaba pedirle ayuda a un ser superior…los ojitos de Almu brillaron con alegría…y su carita se llenó de asombro…entonces le dije: “yo no te puedo dar pruebas de la existencia de esa energía o ser superior…pero dentro de mi corazón siento que hay una gran probabilidad de que exista esa energía inmensa de amor…tengo fé en que debe haber algo superior…finalmente nosotros solo sabremos de que se trata todo cuando tengamos que morir”…

Entonces Almu me miró con los ojitos llenos de preocupación y de angustia y me dijo:  “mamá, yo no quiero morir…tengo miedo de morir…tengo miedo del ciclo de la vida…no quiero dejar de vivir en esta tierra, no quiero estar lejos de ti, de papá, sentirme sola…”

Me sentí sobrecogida y triste porque sabía que ese miedo de Almu es el mismo miedo que todos tenemos desde que tenemos conciencia de las cosas…me sentí impotente porque no podía ahorrarle esa sensación.,..acabar con su miedo…pensé que ser agnóstica no ayudaba…que si yo fuera católica creyente me bastaría con afirmarle que Dios existe, que todos nos vamos al cielo cuando morimos, que tengo fé absoluta en todo lo que afirmo…y calmar el corazón atormentado de mi hija con una buena dosis de dogmatismo…pero sólo atiné a abrazarla muy fuerte, acariciar su cabecita y decirle:  “no tengas miedo Almu…ya te he dicho antes que morir es tan solo cambiar de un estado a otro…como cuando una oruga se convierte en mariposa…yo…mi espíritu, mi amor, siempre voy a estar contigo, con Caetano…mi amor con ustedes, y tu amor y el de Caetano conmigo…en esta vida y dimensión y en la que venga después…estaremos siempre juntos…cuando uno se muere, nuestro espíritu viaja a una dimensión donde no necesita un cuerpo, somos energía que se libera y viaja hacia un lugar de paz y amor…y allí estaremos juntos siempre…no creo que solo seamos seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren…no creo que nuestros huesos y cuerpo se vuelvan polvo y en eso acabemos…para mí debe haber algo después…algo inexplicable…algunos creen que después de esta vida hay otras vidas”…Almu me interrumpió:  “resucitamos como Jesús?”…le dije:  “no creo que resucitemos con nuestro cuerpo…creo que es más probable que al morir, nuestro espíritu  se reencarne en otra vida, en otro cuerpo, y que así pasamos por muchas vidas, mientras nuestro espíritu aprende, se perfecciona para finalmente regresar a la energía de amor de la que vino…finalmente de eso se trata la vida, de aprender a ser mejores seres humanos y aprender a amar, para eso venimos al mundo…”

Como Almu todavía se veía preocupada, la miré a los ojos y le dije:  “por qué no haces lo que te dijo tu Miss?”…por qué no le rezas a Dios?...aún si no sabes si existe o no…inténtalo…no tienes que hacerlo como te dice tu Miss…no hace falta recitar el padrenuestro o el ave maría, o rezar los misterios del rosario, sino hablar con las palabras que salen de tu corazón…por qué no dices esto:  “Señor, te pido que me ayudes para no sentir más miedo ni angustia, te pido que me des paz y tranquilidad para afrontar todos mis problemas…te agradezco todo lo que me das…amén” …así es como yo rezo…no necesitas abrir las palmas de tus manos ni extenderlas hacia el cielo, no necesitas ni siquiera persignarte, es sólo eso…hablar con Dios…a tu manera” … luego recordé la oración de la serenidad, la que tantas veces repito cuando estoy intranquila y le dije:  “algunas personas rezan mantras…palabras que repiten una y otra vez para lograr sentir paz…hay muchas…puedes decir OM, o NAM-MYOHO –RENGE-KYO …o también puedes decir estas palabras que a mí me ayudan mucho:  “Señor, concédeme la serenidad, para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia”…le conté a Almu donde había aprendido la oración y cómo me ayudaba a conseguir paz en los momentos de zozobra…se lo conté muy emocionada…con la certeza en el corazón de estar dándole a mi hija un regalo muy especial…con la certeza de estar viviendo un momento hermoso, íntimo y emotivo con ella…

Cuando le ví la carita…de nuevo sonreía…y me preguntó:  “me puedes escribir la oración para llevarla conmigo?”…le dije que claro que sí…y ella añadió:  “Esta noche voy a rezar”…mientras la acompañaba a su cuarto le dije:  “pero tienes que hacerlo tú sola…yo no voy a rezar contigo…tienes que hacerlo cuando estés tranquila, en tu cama, con las luces apagadas…pues es algo personal…estoy segura que te vas a sentir mejor después Almu…todo va a estar bien”…


Y yo...después de acostarla y apagar las luces, me quedé sola…esperando con toda el alma haber encontrado las palabras para calmar las dudas de su alma…deseando que a pesar de mis propias incertidumbres y cuestionamientos, mi amor haya encontrado el mejor camino para expresarse, para envolverla, para darle la seguridad que tanto necesita…para darle paz…y mientras sentía todo esto adentro, prendí la computadora y me puse a escribir estas líneas que ahora ustedes están leyendo…pues sé que al escribirlo este hermoso momento no pasará como tantos recuerdos, sino que se hará eterno…perdudará en el tiempo…y algún día Almu le leerá estas líneas a sus hijos…y mi amor siempre estará allí…por siempre…para siempre…


© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.







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