lunes, 14 de septiembre de 2015

CAFÉ, CROISSANTS Y DISCRIMINACIÓN



Hoy Caetano y yo desayunamos DISCRIMINACIÓN...Acabábamos de entrar al café donde vamos siempre, y Cai me llevó directo a donde están las hojas para colorear que tienen en el café para darle a los niños pequeños...pues a él le gusta colorear con crayolas mientras esperamos el pedido...justo sobre la pila de hojas alguno de los mozos había dejado olvidada una máquina POS...cuando voy con Cai siempre estoy alerta para que no suceda ningún percance...ya había visto la máquina, así que me fijé que Cai no la agarrara mientras yo le daba una de las hojitas para colorear...en eso escucho la voz de una de las meseras diciéndole a la otra: "mira, han dejado la máquina POS allí...ahh..díganle a la señora que su hijo tenga cuidado porque la vez pasada rayó con crayola la mesa"... estábamos justo a su costado...y yo escuché todito...así que molesta me acerqué y le dije: "ya te escuché...no te preocupes, que voy a tener cuidado...si mi hijo raya la mesa con crayola, no lo hace a propósito...pero por lo demás, esas manchas de crayola salen con un pañito..." ...y luego añadí: "si fuera un niño pequeño el que estuviera pintando y hubiera manchado la mesa, no le dirías nada a la madre"...la chica se quedó de una pieza...no se esperaba lo que le dije...Cai y yo nos fuimos a sentar en un rincón...y luego de un rato, al ver lo que había pasado una de las meseras que me conoce de tiempo se acercó y me pidio disculpas en nombre de la mesera en cuestión...me dijo "le pido disculpas en nombre de mi compañera...yo sé que debe ser difícil para usted...que su hijo raye lo que quiera...si la mesa se ensucia eso sale...lo que hizo mi compañera se llama DISCRIMINACIÓN"...yo sólo le atiné a decir: "yo entiendo...pero ese tipo de comentarios fastidia...mucho...si mi hijo ensucia no lo hace a propósito..y si hay algún problema, puedo traer mis pañitos y limpiarlo todo...pues sale fácil así...pero lo que me parece es que las personas deberían tener a veces un poco más de humanidad"...

Casi se me salen algunas lágrimas...de cólera...de impotencia...puede parecer algo nimio, algo muy pequeño como para que yo me ofenda...pero jode...no es la primera vez que tengo que calarme comentarios u observaciones de ese tipo cuando estoy con Cai....en ese mismo café hace tiempo otra mesera se me acercó cuando Cai había cogido una revista y me dijo que mejor cogiera otra porque esa era nueva y la podía romper...y así pasan cosas por el estilo todo el tiempo...


Luego se me acercó la mesera que había soltado el comentario...y me pidió disculpas...le iba a decir algunas cosas...pero no pude...para qué...ya no importaba....pues dudo mucho que me hubiera entendido...es difícil ponerse en los zapatos de una madre de un niño con Autismo o con alguna otra condición...así que solo le dije: "no te preocupes...está bien"...y seguimos tomando nuestro desayuno...me quedé pensando en la gente...en nuestra sociedad...nos hace falta ser más tolerantes...nos hace falta ser más humanos...y ponernos un poco en el lugar del otro...los trazos de crayola de mi hijo salen con un pañito húmedo...pero el mal rato y el malestar de las palabras malintencionadas...eso se queda en el corazón...y no sale con nada...

(Escrito el 1 de setiembre, 2015)

© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.


sábado, 5 de septiembre de 2015

UN ABRAZO FUGAZ



En medio de los trajines de la mañana, Almu me dijo:  “mami, quiero tener siempre ocho años”…

La miré con los ojos arrebatados de ternura y le dije “no puedes amor…vas a seguir creciendo, Almu…todos seguimos creciendo…así es la vida…pero tú siempre vas a ser mi chiquita de ocho años…para las mamás nuestros hijos siempre son nuestros pequeños”…

Le dije: “ven, Almu”…y ella se sentó sobre mis rodillas…me dí cuenta que había crecido tanto en tan poco tiempo…apenas se hubo sentado, se hizo un ovillito y se acurrucó contra mí…como si fuera mi bebita de nuevo…nos abrazamos con un abrazo tierno, largo, sintiéndola  tan cerca, tan niña todavía, tan necesitada del abrazo de mamá…sentí su respiración, acaricié sus cabellos, cerré mis ojos abandonándome a la delicada y profunda belleza del momento…y luego le dije: “te quiero mucho Almu”…y ella me dijo”yo también te quiero mucho, mamá”…


La apreté contra mí…hubiera querido que ese instante fuera eterno…pero fue como todo en esta vida…fugaz, efímero…la vida volvió a girar vertiginosamente alrededor…terminamos el desayuno, y Almu se fue al colegio…dejándome con el recuerdo de sus bracitos rodeándome y su mirada inocente y tierna…dejándome con el alma llena de una mezcla indescriptible de tristeza, ternura y alegría…y en los ojos lágrimas de emoción…

(Escrito el 2 de julio, 2015)

© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.




martes, 5 de mayo de 2015

CONTEMPLACIÓN

Tanto caminar por sendas oscuras, desesperanzadas…tanto llanto…para al final llegar a este puerto y darme cuenta de que todo es tan simple…parar la búsqueda, parar de esperar…agarrarte de la mano y caminar por el sendero…sentarnos a ver el mar…mirarte a los ojos y ver lo hermoso que eres…tus gestos que me pueden hacer reir y llorar…parar a verte un momento…capturar el tiempo…para que no se me escape nada…acariciar las ondas de tu pelo…sin nada más que hacer…dedicarme a sentirte…a entenderte….y que el tiempo haga lo que quiera allá afuera…mientras sigo allí…contigo…suspendidos en un espacio solo de dos…mirando el brillo del sol de atardecer en las olas…escuchando los murmullos del mar…maravillados de cada fulgor…envueltos por haces de luz…cómo tardé tanto tiempo en entender que eres perfecto…que sólo se trata de dejarme llevar por ti…por tus tiempos…callarme un poco…para escuchar tu voz…tu voz que sólo yo escucho…tu canto que sólo yo entiendo…y sentir calientito en mi pecho…sentir abrigo…reposo para mi alma por fin…abrir mi corazón a este maravilloso tiempo de mariposas blancas…de amor…de felicidad…de paz…mientras te abrazo despacito…mientras sonrio y sonríes…con tu cabecita en mi hombro…sin pensar en mañanas…sólo este mágico presente…nada más…


domingo, 15 de marzo de 2015

UN LOBO CON PIEL DE OVEJA



Cuando eres la madre de un niño con autismo, llega el momento en que tarde o temprano tienes que enfrentarte  cara a cara con la discriminación…y no una sino incontables veces…puede presentarse de muchas formas…a veces puede mostrarse desfachatada y abiertamente, pero a veces se disfraza…se da de una forma muy sutil, algo que a primera vista puede parecer muy inocente o bien intencionado…es un lobo con piel de oveja…un lobo agazapado, taimado, pero que si tienes la agudeza y percepción suficientes, cosa que es muy fácil cuando se ha venido enfrentando este tipo de situaciones desde hace tiempo, logras identificar con claridad y rapidez…pues a una el instinto no la engaña…a ese lobo disfrazado siempre se le ven los pies…

Hace poco tuve uno de estos desafortunados encuentros con la discriminación. Mi esposo y yo habíamos inscrito a Almudena y a Caetano en un curso de natación para este verano.  Una de las profesoras conocía a Caetano, y tenía mucha llegada con él, así que a petición de ella misma, inscribimos a Caetano en su horario.  El primer día de clases, Eduardo y yo estábamos sentados a un lado de la piscina junto al grupo de Cai, por si se presentaba algún problema con él…en eso vino un señor que nos dijo que no podíamos estar sentados allí…nos teníamos que ir al segundo piso…yo le expliqué que mi hijo tenía autismo, y que estábamos allí por si se presentaba algún problema o eventualidad…inmediatamente el señor me dijo lo siguiente:  “Señora, no sé si usted está enterada, pero hay un grupo en otro horario que es justamente para niños especiales, tal vez le interese…”  No lo dejé continuar…con el tono más terminante del mundo le respondí inmediatamente:  “muchas gracias señor…le agradezco el interés en mi hijo…pero nosotros lo hemos traído a este horario para que trabaje con Miss X, y no voy a cambiar a mi hijo de horario…yo me voy a ir arriba…pero mi esposo se queda abajo…por si mi hijo lo necesite”…el señor no se atrevió a decirme más…y se fue por donde vino con el rabo entre las patas…

Apenas hubo desaparecido mi esposo me regaño:  “Por qué eres así?...has tratado muy mal a ese pobre señor que sólo quería ayudarnos!”...yo le respondí: “ese señor no quería ayudarnos…quería echar a Cai de este turno, porque no quiere a un niño con autismo en el grupo…lo está discriminando…no te das cuenta?!!!”

Para mi esposo yo era una intransigente, y estaba exagerando…una vez más…el tema quedó allí…no volví a toparme con el hombre en cuestión…pero ya casi al final del curso me enteré de cómo había terminado todo aquella tarde….cuando la clase acabó, el señor, que al parecer era quien administraba el uso de la piscina, se acercó a Miss X y le indicó que Caetano no debía estar allí…le recordó que había un horario para niños especiales…Miss X, sin pensarlo dos veces le dijo al hombre lo que ni siquiera yo me había atrevido a decir: “Lo que Ud. está queriendo hacer con ese niño se llama DISCRIMINACIÓN”…Miss X tuvo los cojones que nos habían faltado tanto a Eduardo como a mí…paró en seco las intenciones discriminatorias del hombre, y gracias a ella no volvimos a tener problema alguno con el sujeto en cuestión durante el verano…y Caetano pudo terminar su curso de natación en ese horario…

Las personas que discriminan suelen tener toda una serie de explicaciones y argumentos que justifican la discriminación…si los escuchas…como a ese hombre de la natación, a simple vista puede parecer que sinceramente hacen lo que hacen con buena intención…pero no es así…sean conscientes o no de lo que están haciendo…están discriminando…

Pero hay ocasiones en que la discriminación se esconde tras cosas más cotidianas…o se da en formas más sutiles…

Como por ejemplo cuando alguien cercano a nuestra familia o a veces alguien de nuestra misma familia invita a Almudena a alguna actividad, y no invitan a Caetano…

La primera vez que sucedió una cosa así, estábamos en un almuerzo familiar…ya casi terminando el almuerzo, uno de los tíos de los chicos invitó a Almudena a ir a un centro comercial con sus primos, y luego a comer…delante de Caetano…la invitación solo era para Almu…

Me cogió fría y nada preparada…no sabía qué decir…me ponía en un compromiso pues Almu que estaba allí presente quería ir obviamente…mi esposo me dijo que le diera permiso, así que a regañadientes la dejé ir al centro comercial…

Pero apenas Almu, sus tíos y primos hubieron salido por la puerta del departamento me dí cuenta de mi gran error…volteé a ver a Caetano…estaba corriendo y dando vueltas por la sala…no sé si se habría dado cuenta, si se habría molestado por no salir junto a su hermana…si se habría molestado porque no lo invitaran a él también…lo que sí sé es que no era justo…nada justo…había sido dejado de lado…había sido discriminado…me sentí muy mal…Fue la última vez que yo di un permiso así…la siguiente vez que invitaron a Almu a salir, dejé muy en claro que no podía dar un permiso así, pues si Almudena iba, Caetano también tenía el derecho de ir…y si no podían llevarlo, pues ninguno iba y punto…

Ha pasado varias veces…invitan a Almu delante de Caetano…no nos dicen que la invitación es para Cai también…o para que nos juntemos las familias…y cuando yo he manifestado mi molestia por ello, cuando he tratado de que entiendan que están discriminando a Cai, me han salido con el argumento de que Almudena necesita su espacio…

…No dudo que sus intenciones sean buenas, pero uno se puede equivocar aún con la mejor intención del mundo…Almudena tiene su espacio…su colegio…sus amigas…y por lo demás yo soy la encargada de ver la manera en que eso se dé…no los demás…Almudena no es una víctima, ni Caetano su victimario…no es una prisionera ni Cai es su carcelero… y ella tiene que aprender a convivir, compartir, incluir a su hermano en su vida…y no solo ella…su familia también tiene que aprender a hacerlo… a ellos no les corresponde separarlos, ni hacer diferencias entre ellos, les corresponde incluir a Cai en sus invitaciones… Yo tengo un mellizo, y nunca, pero nunca a nadie de la familia se le ocurrió invitar a uno pero no al otro…

Por otro lado, entiendo que seguro para ellos el hecho de invitar a Cai implica hacerse de una responsabilidad demasiado grande y que no pueden manejar…obviamente Cai no puede ir solo, sino que un adulto, su padre o yo, o ambos, lo debe acompañar…entiendo que tal vez no tienen planeado un paseo con tantas personas…pero hay que ser comprensivos, flexibles, pues se trata de un miembro de la familia…qué problema habría en invitar a dos personas más…quiero decir, a Cai con papá o mamá?...es cuestión de tener buena voluntad y con cariño buscar soluciones, para integrar a Cai en este tipo de actividades…pues es la familia de él también…

Según Wikipedia “…en su acepción más coloquial, el término ´discriminación´se refiere al acto de hacer una distinción o segregación que atenta contra la igualdad”.   Entonces…por lo que a mí y a Wikipedia respecta, si alguien invita a Almudena a alguna actividad y no a Caetano, esa persona está discriminando…y si de por sí eso es terrible, es más terrible si lo hacen delante de Caetano…él no entiende lo que es la discriminación…no por el momento…pero algún día entenderá la situación, y se sentirá mal por ello…además, lo que sí entiende muy bien Cai es que a su hermanita la invitan y a él no…hay muchas cosas que pueden pasar por la cabeza de Caetano…cosas que no sabemos a ciencia cierta porque no las puede expresar…tal vez él pueda pensar: “hey…espérenme… yo también quiero ir”…él va creciendo, y su capacidad de comprensión también…tal vez este tipo de cosas puedan molestarlo, y no puede expresar su molestia…

Y duele…duele muchísimo cuando estas cosas pasan…Cai tiene sentimientos…ve, escucha y va entendiendo cada día más…tiene una mente más compleja de lo que todos piensan…yo lo sé bien…soy su madre…yo no puedo permitir este tipo de trato diferencial, ni de un profesor de natación, ni de la familia…mucho menos de parte de la familia…

Nos matamos tanto pidiendo inclusión en todos los ámbitos…inclusión social, inclusión educativa…pero definitivamente tengo muy en claro que la inclusión empieza en casa…y mis hijos son iguales, tienen los mismos derechos, y deben ser tratados de la misma manera, con respeto y consideración…


Las madres de niños con discapacidad, cualquiera que sea ésta, debemos estar alertas, saber reconocer la discriminación cuando se nos presenta…como ya dije antes puede estar disfrazada…puede ser intencionada o no…pero segregar es discriminar…no nos sirve de nada quedarnos callados para no ofender a nadie…para no quedar mal…nuestra primera y más importante responsabilidad es defender a nuestros hijos…defender sus derechos… no ganar un concurso de popularidad…o evitar pleitos con amigos o familiares…a la sociedad y a la familia hay que educarlas…se necesita que las personas en general abran sus mentes y sus corazones, que aprendan a ser tolerantes, que aprendan a incluir…pues sí es posible…este mundo es para todos…y todos somos iguales…


© 2015 Verónica Esparza Paz.  Todos los derechos reservados.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL NIÑO DEL PISO DE ABAJO


Cuando Almu nació, Eduardo y yo vivíamos en San Borja…en el último piso de un pequeño edificio…era un sitio tranquilo…pero esa tranquilidad se quebraba todas las tardes a la misma hora…justo en el momento en que yo ponía a Almu a hacer la siesta, empezaba el problema…desde el patio del piso de abajo se escuchaba a un niño dando unos gritos agudos e intermitentes…la cosa podía prolongarse por más o menos una hora…y además de hacerme sumamente difícil la labor de hacer dormir a Almudena los gritos de ese niño me ponían los nervios de punta y me taladraban el tímpano…

A veces me asomaba por la ventana tratando de ver al niño…pero no lograba ver más que sus piernas, pues había un toldo que no me dejaba ver más…lo veía moverse sin descanso…dar pequeños saltitos emitiendo gritos guturales…no hablaba nada…por los sonidos que emitía una podía darse cuenta de si se sentía bien, o si estaba pasando por un mal día…a veces su mamá lo llamaba por su nombre…le daba indicaciones…era evidente que algo pasaba con él…aunque no sabía exactamente qué era…

Una tarde en que estaba especialmente cansada…el niño empezó a gritar…cada vez más fuerte…no paraba…realmente era insoportable…ya estaba harta…era suficiente…es que la madre no se daba cuenta de que los gritos de su hijo se escuchaban por todo el edificio?...es que no se daba cuenta de cuán intolerable era todo?  Indignada y furiosa, abrí la ventana de mi departamento que daba al patio donde estaban ellos y grité con todas mis fuerzas:  “Por favor…silencioooo!!!...no puedo hacer dormir a mi bebé!!!”…y acto seguido cerré la ventana con fuerza…se hizo un silencio…y así fue desde ese momento en adelante…ya no se escucharon más los gritos del niño…a veces lo escuchábamos a lo lejos…pero nunca más se escucharon los gritos en el patio…fin del problema…

En ese momento yo no lo sabía…pero el niño del piso de abajo tenía autismo…

Ahora que han pasado los años…la vida tan sabia siempre me da una gran lección…ahora es Cai el niño que corre sin parar, que salta, que a veces da gritos ensordecedores, y yo soy esa mamá…tratando de tranquilizarlo…dándole indicaciones…nerviosa si los gritos ocurren delante de otros…teniendo miedo de que se desencadene una crisis en cualquier momento…teniendo miedo de importunar a los vecinos…teniendo miedo de la mirada inquisidora y prejuiciosa de la gente…yo soy esa mamá que seguramente estaba tan cansada…que seguramente necesitaba a gritos un descanso…un hombro en donde apoyarse…un oído dispuesto a escucharla…una amiga solidaria y comprensiva con quien desfogar la marea revuelta que llevaba adentro…

No recuerdo el nombre del niño del piso de abajo…por más que he querido no puedo recordarlo…pero pienso en él a diario...me siento tan mal de haber reaccionado así…si pudiera regresar en el tiempo me acercaría a la puerta de la señora…le pediría disculpas…le hablaría de Caetano…trataría de hacerme su amiga…le contaría tantas cosas…la escucharía…y sobretodo…le daría al niño del piso de abajo un abrazo y un beso llenos de inmensa ternura…llenos de cariño y comprensión…llenos de paciencia y amor…entre sus gritos, sus aleteos, sus pequeños saltos…


El mismo beso y abrazo que le doy a Caetano cada vez que se acerca a mí…y me deja acercarme a él…

martes, 25 de noviembre de 2014

EL CAMINO HACIA TU VOZ (SEGUNDA PARTE)

Foto: Renzo Babilonia

Para Caetano y su voz interior…

Cuando Cai comenzó a decir sus primeras palabras, a principios de este año, estaba tan contenta…mis sueños se estaban realizando…ya no lloraría por las noches imaginando como sería el sonido de la voz de Cai…pues ahora podía escucharlo día a día al pronunciar algunas palabritas…pero entonces me di cuenta de que no era el final del camino sino tan sólo el principio de un recorrido largo, muy trabajoso y arduo hacia la comunicación…hacia lograr que Cai expresara su mundo interior a través de las palabras…

Muchas veces leí sobre niños con autismo que al empezar a hablar progresaban rápidamente, en poco tiempo estaban hablando frases, con una dicción clara…me imaginaba que eso pasaría con Cai…pero el proceso de aprendizaje ha sido y continúa siendo lento, cada palabra nueva que Cai aprende e internaliza es todo un logro…

La pronunciación correcta de las palabras, la emisión correcta de sonidos es todo un reto…y es que Cai aprende algo con mucho esfuerzo, pero luego retrocede, como si se hubiera olvidado, y hay que volver a trabajar sobre ello…o a veces generaliza lo aprendido…al principio decía todo con la letra T…luego aprendió a usar la P…pero entonces decía todo con la P, y había que volver a trabajar con la T…o de repente lograba decir la M…y me decía MAMÁ…pero luego se olvidaba y volvía a decirme TATÁ…

Se hizo evidente también que Cai tenía problemas de comprensión grandes, y problemas para internalizar una palabra con su significado…se confunde para pedir las cosas…por ejemplo, quiere galletas, y le cuesta recordar la palabra…entonces comienza a decirme de todo…JUGO, MAMÁ, PAN, ETC…hasta que se acuerda de la palabra GALLETA…además los pedidos debían ser espontáneos…pedir algo sin que se le instigue a ello…

Hemos avanzado mucho…desde trabajar órdenes sencillas, pedidos, emisiones vocálicas, onomatopeyas, ahora estamos entrando en el tema del vocabulario receptivo…todo de a pocos…a veces muy lento…pero definitivamente hemos progresado…noto un cambio en Cai…se nota que su nivel de comprensión ha mejorado… y definitivamente trata de hacerse entender cuando quiere algo…se acerca y te lo pide…claro, como ya dije a veces me dice muchas palabras hasta que acierta con la adecuada….pero definitivamente trata de comunicarse…

No solamente es Melissa la que trabaja con Cai, sino que yo tengo que repasar y reforzar lo aprendido en la terapia…y para mí no ha sido nada fácil…sentarse a hacer alguna actividad en la mesa con Cai a veces puede ser todo un reto…las cosas se pueden tornar complicadas…y es que Cai a veces se enoja porque no tiene ganas de sentarse a hacer nada en ese momento, sino que prefiere seguir en lo que estaba…y como tiene poca tolerancia a la frustración, pues se enoja…y para él en ese momento todo se vale, desde darle una bofetada a mamá, hasta jalarme los pelos literalmente hasta el piso, con tal de que no lo fastidie con mi actividad…claramente una actitud de escape…y ante eso, no me queda más que hilar muy fino…con mucha paciencia…si me enojo y lo mando a tiempo fuera, él gana…se sale con la suya…así que hay que seguir, redirigir la conducta, sin enojarse, con calma…y por supuesto en la medida de lo posible con una gran sonrisa y muy buen ánimo…a menos que los dientes de CAi estén clavados hasta el fondo en mi brazo y definitivamente en mi alma…no es nada fácil…pues no soy la Madre Teresa de Calcuta…y a veces Cai puede sacar de quicio hasta a un santo…pero la cuestión es no aflojar…seguir…como el aguante de Cai es mínimo, trabajar por períodos cortos de tiempo…pero seguir…momento a momento, día a día, mes a mes…constantemente, perseverantemente…un día me puedo poner muy triste porque las cosas salieron mal…pero luego otro día salen muy bien…así es…

…Ha sido y es un emocionante camino el que hemos avanzado desde aquellos sueños en los que sentía la vocecita de Cai y me preguntaba si algún día la escucharía de verdad…y seguiremos avanzando por el sendero que nos lleva poco a poco hacia la voz de Caetano…es tan hermoso cada vez que Cai me persigue por toda la casa diciéndome “Tatá” (mamá) mientras me jala para que le dé lo que quiere…es tan hermoso escucharlo decirme todas las palabras que sabe hasta que dá con la que necesita…es tan hermoso cuando me pide “tatatito”…y termino con la espalda quebrada llevándolo como caballito por toda la casa…y cuando me dice “oa” (hola) ó “au” (chau) y me dá un besito en la mejilla…son pequeños y a la vez inmensos milagros que me iluminan el día…y alimentan mis esperanzas…


Cada nuevo sonido, cada nueva palabra, cada nuevo logro renuevan mis fuerzas, e iluminan este camino que a veces se puede tornar oscuro…hay una luz delante de nosotros…hay un futuro hermoso para Cai, para toda la familia… y voy tras esa luz de la mano de mi hijo... con el corazón agradecido, anhelante, con la alegría inmensa de verlo progresar día a día…

martes, 16 de septiembre de 2014

EL CAMINO HACIA TU VOZ (1ra PARTE)

Foto: Renzo Babilonia

Para Caetano y su voz interior…

Una de las cosas más difíciles de afrontar cuando tienes un hijo con autismo es la posibilidad de que nunca vaya a hablar…para mí fue algo muy angustiante ver que los años pasaban y mi hijo no hablaba nada…solía tener sueños…en ellos Cai me decía “mamá”…me hablaba frases enteras…y yo me maravillaba, mi corazón latía de emoción, me sentía tan feliz…pero luego despertaba, muy triste porque todo había sido un sueño…a lo largo de los años Eduardo y yo habíamos sido testigos de algunas palabritas que el gordo decía muy de vez en cuando…así que sabíamos que podía articular palabras…yo me aferraba al recuerdo de ellas para decirme a mí misma que mi hijo podía aprender a hablar…pero pasaba el tiempo y Cai no aprendía…no había forma...

El problema es que Caetano no quería hablar…o tal vez sentía que no podía…o las dos cosas juntas…tal vez no sentía la necesidad de hacerlo…no le veía el sentido a tanto esfuerzo…el hecho es que estaba ante un niño completamente negado a producir sonidos…

Recuerdo claramente una discusión con Cai en la cocina…Cai quería ver un video en la computadora, y yo harta de que no hablara le dije…”sabes qué?...tú puedes hablar, pero no quieres…si quieres ver el video me lo vas a tener que pedir…DÍ VIDEOOOOO!!!”… Caetano reaccionó con una furia tremenda, agarró la computadora y la levantó en el aire…casi la tira al piso…inmediatamente después hizo un berrinche fuertísimo… estaba evidentemente molesto y frustrado ante mi exigencia…y así era siempre que le pedía hablar…incluso un día ante mi insistencia en que hablara, sencillamente me dijo que NO con la cabeza… el mensaje era claro:  Cai no quería hablar…

A fines del 2013 empezaba yo a perder las esperanzas… Cai ya tenía 5 años cumplidos y no hablaba…además había empezado a tener fuertes rabietas cuando se frustraba o enojaba…a veces jalaba el pelo, mordía, daba patadas…el tiempo se agotaba…decidimos buscar la mejor terapia de lenguaje en Lima, y es así como terminamos llevándolo donde una terapista de CPAL (Centro Peruano de Audición, Lenguaje y Aprendizaje) un centro muy prestigioso en cuando a terapia de lenguaje… cuando estuve frente a ella, le dije a la terapista que Cai era muy inteligente, que sabía muchas cosas, que era rebelde, y muchas veces se hacía el que no entendía ni escuchaba nada… pero que era todo lo contrario…le conté de las palabras que le habíamos oído decir a través de los años…le dije que yo todavía tenía esperanzas en lograr que Cai hablase…mis palabras encontraron oídos sordos en ella… me terminó diciendo que yo tenía a un niño imaginario en mi cabeza… este fue su diagnóstico:  Cai era un niño con muy poca habilidad comunicativa, muy poco organizado, no demostraba mayores habilidades cognitivas, ni verbales… la especialista recomendó la implementación inmediata de PECS (sistema de comunicación basado en el intercambio de tarjetas), además de una evaluación cognitiva a futuro…el caso es que me dijeron que si Cai no hablaba es porque seguramente no se producían los procesos mentales necesarios para que se diera el habla…me dijeron que el uso del PECS no iba a estorbar una posible aparición del habla, al contrario… y que si el habla estaba para darse eso iba a suceder de todos modos…

Pero yo sabía dentro de mí que todo era un gran error…sabía que Cai no hablaba porque no quería…que en cuanto empezara con el sistema PECS ya no iba a hacer el menor esfuerzo para hablar…sabía que debía entender que las palabras son importantes para conseguir las cosas que quiere, para comunicarse, y que no debía perder contacto con el mundo de los sonidos y palabras… pero dentro de mí dudaba…yo no había logrado nada en tantos años…y si era cierto lo que ella decía?... ya no sabía qué pensar…

Mis predicciones resultaron ciertas…en cuanto empezó la terapia de lenguaje y empezaron a enseñarle a pedir las cosas con tarjetas, Cai dejó de decir las poquitas palabras que de vez en cuando le sacábamos casi a fuerza…ante mis ojos, la posibilidad de que Cai hablara se iba desvaneciendo…mi esposo y yo peleábamos constantemente, pues él confiaba en el trabajo de la terapista…y yo no…yo sabía que no era el camino…pero no veía claramente por dónde ir…empezaba a sentir que ninguna terapista iba a creer en Cai, a leguas un caso ya prácticamente perdido en cuanto a obtención del habla por su avanzada edad…yo misma ya no me quería hacer ilusiones…me decía a mí misma que debía aceptar la posibilidad de que nunca lo lograra…pero no estaba preparada…me rebelaba ante la idea…tenía que hacer algo….pero QUÉ?

Harta de lidiar con una terapista y una terapia en las que yo no creía…dejé en manos de mi esposo el trabajo de llevar a Cai a la consulta…me sentía muy triste…harta de luchar…Una tarde, mi esposo llegó de recoger a Cai…tenía el rostro muy serio…me contó que la terapista le había dicho que para ella CAI NUNCA IBA A HABLAR…era demasiado…no estaba dispuesta a tirar la toalla tan fácilmente…finalmente esa frase tan dura y lapidaria hacia el potencial y futuro de mi hijo me dio la fuerza necesaria…ella nunca creyó en Cai…nunca creyó que mi hijo pudiera alguna vez hablar…decidí cambiar de terapista…mi esposo me secundó…finalmente me daba la razón…no era el camino…

De nuevo andábamos a tientas en la oscuridad…no sabíamos qué hacer… lo único que teníamos en claro era que no teníamos tiempo que perder…había que encontrar a la especialista adecuada, pero no conocíamos ninguna terapista a quién acudir…y tampoco confiábamos ya en ninguna… mis noches eran desasosegadas…angustiantes…no podía dormir… cómo ayudar a Cai?... una noche sintiéndome desesperada, tiré al tacho todo mi agnosticismo y le rogué a Dios…le pedí por la sangre de su hijo derramada en la cruz que me ayudara…le pedí por mi hijo con lágrimas en los ojos… me sentía sola…tenía miedo… no recuerdo nunca haber rezado con tanta fuerza y fervor…

Yo estaba muy cansada…y la verdad es que estaba tan harta de todo…del autismo, de las terapias, ya no creía en nada ni en nadie…por esos días había cerrado mis oídos y mi corazón a todo lo que fuera autismo…no quería hablar con nadie del trastorno de mi hijo… no quería conocer a ninguna mamá que tuviera un niño con autismo… ya no…necesitaba salir corriendo…huir de todo eso…Cai iba a terapia ABA en las tardes…yo lo dejaba y me iba muy rápido, pues no quería conocer a ninguna otra mamá, ni hablar de nada…así que me iba siempre a tomar un café, a leer, y regresaba sólo a recoger a Cai…

Me había olvidado de mi conversación con Dios…pero evidentemente él no se había olvidado de mí…una tarde, yo no tenía ni un céntimo extra para el bendito café, así que me tuve que quedar a esperar a que Cai terminara su terapia… en eso llegó una mamá…ya nos conocíamos… yo estaba especialmente huraña esa tarde, decidida a no hablar, a no soltar prenda… cruzamos algunas palabras, y yo me refugié en mi crucigrama… mientras yo trataba de completarlo…su hijito empezó a trepárseme encima… la mamá se disculpó… a mí la verdad me dio mucha gracia ver al pequeñín saltar encima de mí y luego seguir haciéndolo en el sofá…y me tuve que rendir…dejé mi crucigrama a un lado, sonreí ante las travesuras del niño, y empecé a hablar con su mamá… aún reticente…aún midiendo mis palabras…sin abrirme más que lo estrictamente necesario…

En mitad de nuestra conversación, llegó una segunda mamá… nunca me voy a olvidar la impresión que me causó… era muy bonita, pero había algo de tristeza y cansancio en su mirada…en su rostro, en su voz, en sus gestos podías ver a una persona que había sufrido mucho…que ya no creía en nada…supongo que me impactó mucho porque me ví reflejada en ella como si estuviera parada frente a un espejo…

A su lado estaba su hija…una adolescente de unos 12 años, con autismo…alta, delgada, con unos ojos grandes y hermosos…y una mirada muy dulce y tranquila…apenas nos presentaron, la niña se sentó a mi lado, y sorpresivamente recostó su cara sobre mi hombro…la mamá se disculpó inquieta…pero yo no estaba molesta…sino todo lo contrario…volteé a mirar a la niña…me emocionó tanto su ternura, su mirada inocente…pasé la mano por sus cabellos…era lo que necesitaba para terminar de abrir mi corazón…

Esa tarde terminé contando todo lo que me pasaba con Cai…justo poco antes que Cai saliera de la terapia, la mamá de la niña me cuenta de una terapista de lenguaje buenísima que trataba a su hija y a muchos otros niños con autismo…aunque la lógica me indicaba que lo más seguro era que fuera tan sólo una terapista más y que contactarla iba a ser una pérdida de tiempo, terminé pidiéndole desesperada a la mamá que me contactara con ella…Caetano había terminado su sesión así que me fui a la volada con él…a los pocos días recibí una llamada de ella…me daba los datos de la terapista…

Fué así como Melissa llegó a nuestras vidas…a mediados de diciembre del 2013… nunca me voy a olvidar nuestro primer encuentro …Melissa y yo empezamos a hablar… le conté todo sobre Caetano…le dije que para mí era muy importante que Cai sintiera la imperiosa necesidad de hablar…que no había otra forma…para mi sorpresa ella me dijo que estaba totalmente de acuerdo…y coincidimos en muchas opiniones en aquella primera reunión…nunca me solicitó ninguna prueba cognitiva para Cai…no me pidió resultados de evaluaciones anteriores…no asumió nada a priori respecto a Cai…no lo miró con prejuicios…había encontrado a la terapista adecuada…

Y así fue que Melissa empezó a trabajar con Cai… los comienzos no fueron nada fáciles… Cai seguía negándose a hablar…detrás de la puerta yo los escuchaba… escuchaba la voz firme y determinante de ella…a veces escuchaba a Caetano llorar… y en esos momentos me entraban dudas… sería la terapista adecuada?... y si de nuevo me había equivocado?... y si no funcionaba la terapia y se perdía más tiempo?... y así sesión tras sesión... volvía a preguntarme “y si Cai nunca llega a hablar?”

Llegó la Navidad, y luego el Año Nuevo…y todo seguía igual…hasta que un día a principios de febrero, en medio de una sesión, Melissa me llamó…me senté sin saber qué esperar…y en ese momento, escuché a Caetano decir su primera palabra: “GA-LLE-TAAA”… lo había dicho claro y fuerte…y no fue una sola vez…sino que la dijo muchas veces… sucedió un viernes…y durante el fin de semana Cai dijo algunas otras palabras más…si quería algo le nombrábamos lo que quería y él repetía la palabra… “palitos”, ‘pan”, “papitas”, “pipo” (libro) …esos sonidos saliendo de la boca de Cai eran tan preciados y hermosos…no se pueden imaginar la emoción y la alegría que sentí…había soñado tanto con ese momento…no lo podía creer… tenía miedo de ilusionarme…tenía miedo de que todo fuera un sueño breve, que de repente tan fugazmente como Cai había comenzado a hablar se negara un día a hacerlo de nuevo…tenía miedo que todo terminara…pero no fue así… Cai siguió aprendiendo…lentamente…arduamente… eran sólo palabras, todavía estaba muy lejos de formular oraciones y comunicarse con ellas…pero poco a poco iniciaba el camino hacia el habla, el lenguaje, la comprensión y la comunicación... el camino hacia su propia voz…

Cuando pienso en todo esto no me queda más que concluir que fue un milagro…un hermoso regalo de una fuerza superior…llámenlo Dios, llámenlo Providencia… sin duda tuve que ver yo en algo, pues nunca me rendí, y siempre estuve buscando la forma…pero definitivamente creo que mis oraciones fueron escuchadas y respondidas…encontraron un eco en una existencia superior…se me escarapela el cuerpo de sólo pensar que tal vez si yo no me hubiese quedado sin dinero para refugiarme en un café aquella tarde en que llevé a Cai a su terapia, si no me hubiera cruzado con aquella mamá, tal vez otra sería la historia…tal vez mi hijo nunca hubiera empezado a hablar…

A propósito…vi a aquella mamá una vez más…y después no la vi más en la terapia…todavía Cai no había comenzado a hablar, así que nunca se enteró…nunca le pude contar…nunca le pude agradecer…gracias a ella, y fundamentalmente gracias a la labor ardua, constante y persistente de Melissa, que día a día multiplica el milagro…gracias a ambas recibí y recibo todos los días el regalo más maravilloso que puede haber…escuchar la voz de Caetano…su hermosa, única y maravillosa voz…

Y esto es sólo el comienzo de un largo camino por recorrer… un camino donde todo es posible… es sólo cuestión de seguir trabajando con Cai…pues los milagros se dan, pero no llegan sólos…son fruto de la persistencia, el trabajo arduo y sobretodo, de la fé sin límites…


NUNDA PIERDAN LA FE… todo es posible…